Antonio Cuila Sastre, el primer polifuncional del fútbol argentino


“Antonio Sastre jugador completo/ gran delantero y gran defensor/ todos los puestos del fútbol nuestro/ él ocupaba y siempre el mejor”. El tango Antonio “Cuila” Sastre fue escrito por el periodista, dibujante, escritor e historiador Isabelino Espinosa, quien lo vio jugar y lo tuvo de ídolo.

Dentro de muchos años alguna canción moderna recordará a Enzo Pérez, el polifuncional jugador de River, que recientemente marcó goles en dos partidos seguidos, el último metido en el área como un centrodelantero. De su posición de enganche en tiempos de adolescencia, se impuso luego como volante por derecha, pero también de extremo derecho, carrilero, mediapunta, interior derecho o izquierdo, doble cinco, marcador central, stopper, líbero y … arquero.

Ocho décadas después, vale la pena recordar que el primer gran jugador polifuncional del fútbol argentino fue el gran jugador de Independiente (1931-42), que hasta tiene un busto en la entrada del Morumbí de San Pablo. Casi no quedan testigos de aquella época. Lo describen las crónicas de los medios y de los que lo vieron jugar.

En 1938, en la revista La Cancha, hay un artículo que se titula El Máximo. Habla de Sastre. “Hombre que resiste el más riguroso análisis y el que por más tiempo ha demostrado saberse desempeñar en cualquier puesto siempre con singular eficacia, siempre penetrante para el elogio y con una experiencia que parece concedida por una Orden Superior”, destaca una de los párrafos.

Nota de la revista La Cancha de enero de 1938, destacando la figura de Antonio Sastre.

Nota de la revista La Cancha de enero de 1938, destacando la figura de Antonio Sastre.

Más adelante, afirma: “Juega en el ataque y es atacante. Juega en la defensa, defiende y ataca. El testimonio del espectador que sabe, reconocerá nuestra afirmación”.

Sastre jugó en Independiente 362 partidos desde su debut en 1931 hasta que se fue a jugar al San Pablo de Brasil en 1943. Su puesto original era de 8, un interior derecho con recorrido, panorama y gol. Ya desde 1931 empezó a cubrir otros puestos: ese año jugó tres partidos de half izquierdo (un volante a la altura del cinco) y otros dos de interior izquierdo (punta de lanza, metido casi en el área). El resto, en su puesto original.

Antonio Sastre, estampa de crack.

Antonio Sastre, estampa de crack.

Casi la mitad de los 362 encuentros los jugó como entreala izquierdo (174), aunque no llegó a tener el 10 en la espalda porque en aquella época aún no se usaban los números en el fútbol argentino. En tanto, otros 127 fueron de entreala o interior derecho. Esos dos fueron sus puestos habituales. Entre 1936 y 1938 disputó 36 partidos como half derecho, es decir, marcaba la punta derecha. En 1937 y 1938 completó dos partidos más en ese puesto.

También jugó 14 encuentros como puntero derecho a partir de 1937. En su debut en el puesto, Independiente le ganó a Estudiantes 1-0 con un gol suyo. Seis veces jugó como half izquierdo, tres de centre half (o sea de número 5) y una vez, en un partido de Copa, de centrodelantero.

Vicente de la Mata, Arsenio Erico y Antonio Sastre, bicampeones con Independiente en 1938 y 1939.

Vicente de la Mata, Arsenio Erico y Antonio Sastre, bicampeones con Independiente en 1938 y 1939.

También, como Enzo Pérez, fue al arco, aunque no desde el arranque. Apenas unos minutos en dos ocasiones. El 29 de diciembre de 1938, ante Peñarol (3-1) por la Copa Ricardo Aldao, se lesionó el arquero Fernando Bello. Como no encontraban a un jugador de la cuarta división, Bignone, durante cuatro minutos atajó él. Luego, entró el pibe, pero después volvió Bello ya que el árbitro no le permitió seguir atajando argumentando que ya lo había hecho Sastre.

Después, por el campeonato de Primera División, el 25 de mayo de 1941 ante San Lorenzo (1-2), también se lesionó Bello (sufrió un corte en la cabeza) y durante 14 minutos estuvo Sastre en la valla hasta que regresó el arquero. “Y se reanudó el juego, calzándose la chaquetilla de guardavalla el hombre orquesta, Sastre, e Independiente con diez hombres siguió accionando igual”, escribió el periodista Alfredo Omar en la revista La Cancha.

En el tomo 3 del libro La Historia del Fútbol Argentino, de Editorial Eiffel y publicado en 1958, hay una semblanza de Sastre. No está firmada pero la obra fue realizada por los grandes periodistas de la época (Borocotó, Fioravanti, Ardigó, Frascara, entre otros) que lo vieron en acción. Allí cuentan: “Antonio Sastre, el popular Cuila, con su físico aparentemente flojo fue el único jugador que lució efectivas dotes de crack en cualquier ubicación del equipo. Fue –según declaró alguna vez Herminio Masantonio – el mejor insider que jugara alguna vez a su lado”. El maestro Ernesto Duchini armó un podio y lo puso por delante de Maradona y Pelé.

Masantonio, el gran goleador de Huracán, compartió 10 partidos en la Selección. De los 34 partidos con la celeste y blanca, en 30 fue titular, 11 veces jugó como entreala derecho, otras 11 de entreala izquierdo y 8 de half derecho, en especial en la Copa América de 1937 en la que fue una de las figuras de aquel título que logró Argentina tras vencer en el partido de desempate a Brasil 2-0 con dos goles de Vicente de la Mata. Dicen que ese día, Sastre le dijo: “Pibe, hoy hacemos capote”. Y le quedó ese apodo para siempre.

Lo cuenta Oscar Sastre, su hermano, en el libro Rojo Pasión publicado por Clarín en 2002: “Antonio era un jugador de toda la cancha. Actuaba en todos los puestos y siempre lo hacía bien. De cuatro, de ocho, de diez”. Y agrega: ·Era un estratega que tenía un gran dominio de la pelota y un notable conocimiento del juego, muy completo”.

Antonio Sastre, ya veterano, en una nota con Clarín en 2009.

Antonio Sastre, ya veterano, en una nota con Clarín en 2009.

Por eso se convirtió también en ídolo de San Pablo, club en el que jugó cuatro temporadas y se coronó tres veces campeón. Cuentan que en la cena de despedida, el presidente del club, Cícero Pompeu de Toledo, expresó: “Si algún día, algún jugador de fútbol, fuera mocionado para el Premio Nobel, todo Brasil votaría por Antonio Sastre”.

Hasta Pelé se animó a decir en el aeropuerto de Ezeiza: “Ustedes deberían sacarle foto a ese señor, no a mí. Porque en la cancha fue mejor que yo”. O Rei había llegado con el plantel de Santos y el de Independiente a la Argentina y entre los que esperaron a los planteles estaba Antonio Sastre, ya que en esa época en el Rojo jugaba su hijo, también Antonio.

Por eso en el ingreso al estadio Morumbí de San Pablo hay un busto que de Antonio Sastre, el primer jugador polifuncional, el Enzo Pérez de los albores del profesionalismo



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