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Arsenal y Banfield mostraron muy poco pero les alcanzó para sumar su primer punto en el torneo



Arsenal y Banfield no lograron armar un partido atractivo en Sarandí. Con pocos argumentos y la buena respuesta de sus arqueros en el puñado de situaciones que debieron intervenir, no le pusieron emociones a una tarde fría. Lo mayor expectativa la dio el VAR que terminó impidiendo que se pateara un penal que solo había visto el árbitro.

Claudio Vivas llegó a Sarandí con un planteo distinto al del último partido y a los que que venía mostrando Banfield incluso con su anterior director técnico, Diego Dabove. A los cuatro del fondo les plantó dos mediocampistas centrales -Domingo y Cabrera, de características defensivas- y delante de ellos tres futbolistas que podían soltarse en la salida o componer el cerrojo con que se encontró Arsenal en su propia cancha.

Arriba, Ramiro Enrique dependía de su oficio o del eventual acompañamiento de ese tridente que se posicionaba en tres cuartos de cancha y no le permitía a Arsenal soltar a sus laterales, ni a los mediocampistas generar el juego para servir a los delanteros.

La propuesta de la visita, maniató a Arsenal, que no tenía la pelota ni llegaba cerca de Bologna. De todos modos, Banfield no hizo demasiado con su manejo. Sí tuvo la más clara de la primera parte: un pelotazo que cruzado que bajó Urzi y definió cerca del área chica y Alejandro Medina desvió al corner. 

Pero la jugada más peligrosa llegó en el segundo tiempo, cuando Madelón había conseguido adelantar sus líneas y compartir un poco más la pelota. Así las cosas, el tiro libre que Galoppo tuvo cerca de la medialuna obligó a Medina a una estirada bárbara, para ceder otro tiro de esquina y lucirse con lo poco que dio el encuentro. El arquero tuvo una por tiempo y las resolvió con solvencia. 

De esa acción se desprendió el momento VAR de la tarde. En la montonera que esperaba el envió de esquina, el árbitro Nazareno Arasa vio un penal. Alejandro Maciel cayó junto a su marcador Lucas Suárez que, más allá de los agarrones naturales de la historia del fútbol, no hizo nada que motivara la caída. 

Antes de que Galoppo lo pateara, hubo llamado desde Ezeiza. Pese a lo rudimentario de la transmisión -tres cámaras para la jugada y la más determinante tapada por el palo izquierda-, resultó obvio que no hubo falta en el área. Todo atrás y a seguir jugando.

Sobre el final del partido hubo otra situación que despertó algún cosquilleo. Colmán -que ya había cabeceado a las manos del arquero- tuvo un mano a mano con Bologna, que logró contener el remate. Si el paraguayo no se apuraba tanto, tal vez el resultado hubiese sido otro. 

No hubo tiempo para más y los dos equipos que habían perdido en la primera fecha, sumaron su primer punto del torneo sin haber estado cerca, casi nunca, de sumar los tres que había en juego. 



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