miércoles, octubre 27News That Matters

Cómo fue el inolvidable regreso de Diego Amando Maradona a Boca en 1995


Diego fue el primero en aparecer por el túnel de la Bombonera. La pelota en su mano izquierda mientras se persignaba con la derecha. El mechón rubio. La camiseta azul y oro con detalles, el cuello piqué amarillo, el pantalón azul con bordes amarillos, la cinta blanca con la C de capitán y el auspicio entonces de Parmalat en la espalda, justo por arriba del número 10. Globos y humo a tono.

Esa fue la primera imagen del ídolo en un estadio que explotaba con 55 mil hinchas que vibraron y se emocionaron con el regreso de Diego Armando Maradona a Boca después de 14 años, el 7 de octubre de 1995, del que este jueves se cumplen 26 años, el primer aniversario sin la presencia del Diez.

Diego y su regreso a Boca.

Diego y su regreso a Boca.

“Jugar en la Bombonera con la camiseta de Boca es increíble. Y a mí me pegó todavía más porque ya me estoy poniendo viejo… Esta cuarta vuelta va a ser la última. Y por eso no tengo dudas que va a ser la mejor”, fue una de las primeras frases que dejó Diego tras el triunfo xeneize sobre Colón por 1-0, por la novena fecha del Apertura.

Ya estaba en la cancha el equipo rival. La terna arbitral. También se habían acercado hasta el círculo central los músicos Charly García y Fabián Zorrito Von Quintiero. También Claudia Villafañe. Ya se había sacado la foto con el equipo al grito de “Vamos, vamos”. Pero faltaba una sorpresa que llegó en una caja de regalos. Cuando se abrió, estaban Dalma (tenía 8 años) y Giannina (6) con dos cartelitos que decían “Gracias papá”. Diego abrazó a sus hijas y se quebró en lágrimas.

“Les pido perdón si aflojé antes de tiempo. Cuando se abrió esa caja en la mitad de la cancha con Dalma y Giannina, me emocionó mucho”, confesó luego.

Pero no fue la única frase de Diego. Dejó, como hizo siempre, una frase que se transformó en bandera, en programa de radio, en dicho popular. En la cancha discutió con Julio César Toresani, quien se fue expulsado, y la pelea siguió en los vestuarios. El Huevo dijo que a él lo había echado Maradona, que se la bancaba y que lo iría a buscar hasta la casa. La respuesta de Diego fue inapelable: “Segurola y Habana 4310, séptimo piso. Y vamos a ver si me dura 30 segundos”.

El momento de la discusión de Maradona y Toresani, en 1995.

El momento de la discusión de Maradona y Toresani, en 1995.

Como siempre, Diego nunca pasó inadvertido en su recorrido por el fútbol, que ya llevaba dos décadas. Desde el debut en Argentinos en 1976, en la Selección en 1977, el título juvenil en Japón en 1979, la transferencia a Boca en 1981, la llegada a Barcelona después del Mundial 82, el pase al Napoli, el título en México 86, el subcampeonato en Italia 90, el primer dóping, el regreso a Newell’s, el segundo dóping en Estados Unidos 94, el buzo de técnico en Deportivo Mandiyú y Racing y, cumplida la última sanción de 15 meses, el regreso a Boca.

El inicio de la crónica de Clarín al día siguiente, en la pluma de Horacio Pagani, resume mucho de esos sentimientos: “Si las emociones no se explican, sería inútil intentarlo. Eso que pasó en la Bombonera, antes del partido o cuando los equipos entraron en el campo, fue la fiesta pura de la ilusión popular. Tanto como se podía imaginar. O más. Porque siempre queda lugar para un asombro nuevo. Quizás como un desagravio, o una reivindicación, según sus íntimas visiones. Pero en todo caso fue el homenaje sincero y abrumador del hincha de Boca para el jugador más grande en el reencuentro con su camiseta querida. Tan simple y tan conmovedor. Tan contagioso».

El último partido oficial de Diego con la camiseta de Boca había sido el 2 de diciembre de 1981, en el partido de ida de los cuartos de final del torneo Nacional, ante Vélez, en la Bombonera, en el que fue expulsado junto a Abel Moralejo, por agresión mutua (en realidad Diego reaccionó ante la marca pegajosa del jugador fortinero). Boca ganó 2-1 pero perdió a Diego para la revancha, que ganó el equipo de Liniers 3-1 y se clasificó a las semifinales del torneo.

Ese año, el técnico era el mismo que en 1995: Silvio Marzolini. También, había sido el último que había jugado en Primera Colón de Santa Fe, que en 1995 había recuperado la categoría después de 14 años.

Hacé casi tres décadas, no había empresas que inundaban de datos a los medios de comunicación. Los seguimientos individuales los hacían jóvenes periodistas, tratando de captar todo los movimientos con extrema atención. Los números arrojaron que en esos 90 minutos, Diego realizó 68 pases (67 % bien), tiró 13 centros, realizó 11 gambetas, recuperó 6 pelotas, perdió 10, ejecutó 8 tiros de esquina y 7 tiros libres, recibió cuatro faltas y no hizo ninguna pero fue amonestado, sacó 2 laterales y no pateó al arco.

Al 10 lo acompañaron otros 10 jugadores en ese debut: Carlos Fernando Navarro Montoya; Diego Soñora, Fernando Gamboa, Néstor Ariel Fabbri y Carlos Mac Allister; Julio Saldaña, Fabián Carrizo y Cristian «Kily» González; Sergio Martínez y Claudio Caniggia.

Enfrente, dirigidos por Enzo Trossero, estos 11: Leonardo Díaz; Hugo Ibarra, Horacio Ameli, Mario Sciacqua y Dante Unali; Julio César Toresani, Ricardo Kuzemka y Marcelo Saralegui; Claudio García, Víctor Muller y Antonio Vidal González.

En el local ingresaron Darío Scotto y Walter Pico, y en el Sabalero Pedro Uliambre, Mauricio Risso y José Montelongo. El árbitro fue Francisco Lamolina, quien además de expulsar a Toresani a los 37 minutos del primer tiempo, amonestó a Diego, Saldaña, Caniggia, Ibarra; Díaz, Fabbri y Unali.

Hubo euforia con el pitazo final porque además Boca volvió a ganar luego de cuatro empates consecutivos y seguía invicto tras siete encuentros (tenía dos pendientes). Luego, Diego cerró la noche en la inauguración del Soul Café, el resto-bar del Zorrito, junto con Charly García y, todavía, siempre Claudia. También estaban allí los colegas Miguel Tití Fernández y Eduardo Ruso Ramenzoni, con las cámaras de Fútbol de Primera, que mostraron en vivo el cierre de un día inolvidable.



Source link

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *