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«Cuando me dio el impacto de la bala sentí mucho terror»


Mauricio Romero, exfutbolista de Lanús y director técnico de Ferro de Pico, habla como un sobreviviente: el exfutbolista de Lanús y técnico de Ferro de Pico, Mauricio Romero habla como un sobreviviente: “Por suerte la puedo contar”.

La imagen de un orificio en su axila izquierda por el balazo que recibió en pleno partido que su equipo jugaba de visitante ante Huracán Las Heras de Mendoza, sacudió al fútbol argentino. El campo de juego y las tribunas se convirtieron en un infierno por el tiroteo que desataron los barrabravas del local. Los testigos contaron que escucharon detonaciones de dos armas y entre cuarenta y cincuenta disparos.

“Gracias a Dios, la puedo contar. Estoy bien. Lo sucedido fue muy triste y las sensaciones que tengo son bronca y miedo”, afirma el entrenador. “Fue un momento feo: las balas venían hacia nuestro sector y le podría haber tocado a cualquiera. El zumbido fue aterrador y cuando sentí el impacto, tuve mucho terror. Escuchar los disparos que pasaban cerca fue terrible“, agregó.

El DT Mauricio Romero, minutos despue´s de recibir un disparo de bala.

El DT Mauricio Romero, minutos despue´s de recibir un disparo de bala.

Aun con un ardor en la zona del impacto de la bala, Romero confió que jamás pensaron que se iba a desatar un ataque de esa magnitud. Con Ferro aun con chances de clasificar a la siguiente ronda y Huracán afuera, ese era el desafío deportivo del partido.

“Fuimos a jugar un partido de fútbol que era muy importante para nosotros y estábamos enfocados en eso. Se decían cosas, pero siempre se dicen. Uno nunca piensa que va a pasar algo así“, dijo Romero.

El técnico pampeano confió que lo ocurrido en Mendoza le hace repensar si seguirá en el fútbol. “Cuando terminé mi carrera de jugador, me replanteé si seguir vinculado al fútbol -admitió-. Porque estás rodeado de estas cosas. Estaba cansado de la parte fea, de la mugre del futbol. Todo terminó volcándose al mismo camino y ahora de nuevo me replanteo si estará bien continuar esta carrera si las cosas no cambian“.

Mauricio Romero fue asistido rápidamente luego del balazo que recibió en pleno partido. Foto: Twitter

Mauricio Romero fue asistido rápidamente luego del balazo que recibió en pleno partido. Foto: Twitter

Otro jugador que vivió el infierno en Mendoza fue el pampeano Cristian Canhué, ex Audax Italiano de Chile y Defensa y Justicia, quien dijo sin vueltas: “Podría haber sido una tragedia. Los disparos pegaron en el banco. Yo estaba en el medio de la cancha y empecé a sentir el zumbido de las balas que nos pasaban cerca. Zafamos y la podemos contar, pero no esperemos una tragedia. Hay que tomar medidas urgentes”.

El presidente de Huracán Las Heras, Rafael Giardini, fue terminante: “No tengo ganas de seguir. En lo absoluto. No hay fuerzas». Fue la previa de su renuncia, que presentó horas después.

«Vivir lo que vivimos ayer, creo que no tiene ninguna explicación. Todo lo que podamos agregar está fuera de contexto. Lo que digamos no alcanzará para reparar el daño que se le ha hecho a Huracán porque es una cosa que supera lo normal», confesó el dirigente mendocino.

La científica analiza los rastros de la balacera que se vivió en el estadio.
Foto: Orlando Pelichotti

La científica analiza los rastros de la balacera que se vivió en el estadio.
Foto: Orlando Pelichotti

El director técnico de Huracán Las Heras, Darío Alaniz, también se mostró estupefacto: “Fue una locura lo que pasó. Escuchamos unas detonaciones y yo estaba cerca del DT de Ferro. El partido transcurría por los carriles normales, ingresó una persona al campo de juego, ahí se paró y enseguida empezaron los tiros”.

«Cuando pasan estas cosas te preguntás qué hacemos acá, pero es nuestro trabajo, para lo que nos preparamos y lo que nos gusta», dijo el entrenador del «Globo» mendocino.

El vicepresidente de Ferro, Diego Tripi, sintetizó lo vivido en una sola frase: “Fue un infierno” Un infierno que no terminó con las balas en la cancha. Empezó en el entretiempo y siguió afuera.

Tripi dijo que cuando llegaron a la cancha empezaron las amenazas de muerte. “Esa cancha es ‘pesada’. Sabemos los que jugamos el ascenso lo que pasa. Los hinchas están a centímetros cuando bajás del micro. Te amenazan, te gritan. Pero no le dimos importancia, es lo de siempre”, afirmó el dirigente de Ferro.

La delegación pampeana estaba detrás del arco de su equipo en el segundo tiempo. “Eramos un grupo de dirigentes y familiares de los jugadores Cristian Trombetta y Braian Noriega. “También estaban los sobrinitos de cinco y seis años de Gastón Arturia, un chico mendocino”, contó Tripi.

Hasta ahora, Jesús VIdela es el único detenido por el impacto de bala al DT del equipo Pampeano.
Foto: Orlando Pelichotti

Hasta ahora, Jesús VIdela es el único detenido por el impacto de bala al DT del equipo Pampeano.
Foto: Orlando Pelichotti

En el entretiempo, un grupo de barras de Huracán de Las Heras cruzó toda la cancha. Y se acercaron al grupo de visitantes. Para Tripi fue lo de siempre: escuchar las amenazas, dichas en voz baja por los barras y no cruzar ni una mirada. Mientras policías del Grupo Especial estaban a pocos metros.

“Vinieron y pasaron cerca nuestra. Nos decían: ‘calladitos que acá va a haber tiros’. Y pasan caminando. Ni los miramos”, contó Diego Tripi. Unos minutos después se desató la interminable balacera.

Para Tripi las imágenes de lo ocurrido “eran de película”. Y lo cuenta en secuencias: “Las balas pegaban en la pared en la que estábamos tirados. Picaban en el piso y levantaban la tierra, pegaban en el alambrado. Una locura”, describió.

Junto a los dirigentes y familiares de los jugadores pampeanos se tiraron los policías. Apenas se calmó la balacera, Tripi logró entrar a la cancha. “Yo le decía a los jugadores que se fueran. Por donde pueda. El campo de juego era el lugar más peligroso”, dijo.

La salida de la cancha fue de película. Con las cortinas del micro corridas, tapando el interior. Los jugadores y el cuerpo técnico tirados en el piso, agazapados. Y rodeados de policías. El micro recorrió marcha atrás poco más de mil metro, porque no podía girar en el lugar en el que estaba: es lo que ocurre siempre a los visitantes por el trabado acceso que tiene la cancha de Huracán Las Heras.

Pero el terror no terminó para los pampeanos. “Cuando estábamos en la fiscalía, haciendo la denuncia, llegó la hinchada. Empezaron a tirar piedras al techo. Parecía un atentado”, dijo el dirigente pampeano.

Tripi cuenta lo que la sale de adentro. “Siento asco, impotencia. Tienen que suspender esa cancha, que no se juegue más. Y para el fútbol si es necesario”. Y hace la advertencia que ya hicieron jugadores y otros dirigentes: “no hay que esperar que haya un muerto para que tomen medidas”.



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