de las cargadas rivales a las piñas en el vestuario



La serie entre Boca y Atlético Mineiro con el VAR como protagonista de un escándalo arbitral terminó con una explosión en el vestuario del Mineirao. Es que una vez que los penales decretaron el final, todo el caos contenido por fallos en contra se combinaron con un pasillo repleto de personal de seguridad privada que no solo empujó y presionó al plantel para su vestuario: también fueron los primeros en encender la mecha, con bromas y cargadas. Entonces todo saltó por los aires.

Empujones, gritos, vallas, tachos de basura y gases lacrimógenos. Primero entre el cuerpo técnico de Boca, con el entrenador de arqueros Fernando Gayoso a la cabeza (expulsado ya en la definición), secundado por Leandro Somoza. ¿Por qué ellos? Es que del campo de juego al pasillo la Seguridad los obligó a dejar la cancha con una agresión sin sentido a esa altura: la mayoría de los futbolistas de Boca ya estaba en el vestuario. A eso se sumó que Sergio Coelho, el Presidente de Atlético Mineiro, fue hasta la puerta del camarín visitante entre gritos y agresiones

Pero entonces el descontrol incluyó a varios del plantel en una pelea mano a mano con empleados del estadio y entre los planteles. Las imagenes, viralizadas, incluyen desde Miguel Russo a Cuca, técnico del Mineiro. También al presidente del club de Belo Horizonte, quien había amenazado en la previa que Boca iba a sufrir de un clima hostil.

En medio de tanto foco de conflicto, Marcos Rojo y Carlos Izquierdoz se tomaron a golpes de puño con gente de Seguridad y también con efectivos de la Policía de Brasil, que reprimió con gases y gas pimienta hasta el vestuario de Boca. Un caos que se reflejó en primera persona desde los celulares de un lado y de otro. Al plantel de Boca, enajenado, no había cómo frenarlo

«Los muchachos se prepararon muy bien, hicieron una pretemporada increíble. Pero cuando vos ganás los partidos y no te cobran los goles… los tenemos todos en claro. Duele, mucho y te da mucha tristeza. Para mi la Libertadores era maravillosa y hoy tenemos que ser conscientes que lo que pasó en nuestro estadio y en la cancha de Mineiro es ordinario, lamentable. No la estamos cuidando a la Copa. Esto es vergonzoso. No nos dejaron pasar», fue el mensaje contundente de Juan Román Riquelme.

El vicepresidente del club, además, puntualizó: «Estamos tristes, dolidos. Jugamos dos partidos muy serios contra uno de los favoritos en la Copa. Cuando nos tocó Mineiro todos dijeron que a Boca le tocó el Cuco. Boca ganó los dos partidos y lo dejaron afuera. Es difícil cuando no te quieren cobrar los goles. Movieron para atrás, para adelante, hasta que anularon todo». Aunque también evitó entrar en teorías conspirativas. 

Mientras el Consulado argentino se involucró con lo que pasaba en el vestuario del Mineirao, en donde los futbolistas tuvieron que agruparse después de ir al campo de juego para respirar tras la represión que sufrieron, la Policía notificó a jugadores que debían ser demorados por daños materiales en el estadio. Los apuntados, según los videos, eran Sebastián Villa, Carlos Zambrano y el entrenador de arqueros, Fernando Gayoso, entre otros apuntados.

Al día siguiente, ya en el aeropuerto y luego de pasar la noche en los micros, Boca lanzó un explosivo comunicado en sus redes quejándose por el trato sufrido en Brasil, tanto dentro como fuera de la cancha.



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