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el cambio de enfoque para convocar a la comunidad


“Claramente la biblioteca de hoy no es la misma que conocíamos antes. Es más que eso: ahora hay demandas de otras actividades e intereses”, contó Oscar Almirón, de la Biblioteca Florentino Ameghino, ubicada en Luis Guillón. Y detalló: “A los nuevos tiempos nos adaptamos escuchando y viendo qué es lo que hacía que las bibliotecas tengan menos gente. Una de ellas es el adelanto de las plataformas de información y redes sociales. Si llenábamos la biblioteca de computadoras, iba a transformarse en un cyber. Así que decidimos explotarlo desde el lado popular”.

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La Biblioteca Florentino Ameghino, al igual que muchas otras, está en un proceso de adaptación a las exigencias que tiene la sociedad de hoy. “Ya no es el lugar académico o de consulta bibliográfica, sino que también se convirtió en un lugar en donde circulan eventos culturales; en lugar de pensar, reflexionar y que trata de ser un centro que vehiculiza las necesidades de los vecinos”, reflexionó Almirón.

Otras de las bibliotecas que transitan por un proceso similar es la Biblioteca Popular El Principito, también de Luis Guillón. “Trabajamos mucho en dar visibilidad a la biblioteca. De hecho, su eslogan de “Un lugar de encuentro en el barrio” invita a la comunidad a utilizar el espacio, que no sólo sea de consulta de libros, sino para quienes desean brindar talleres o reuniones, además de la biblioteca, que está abierta a la comunidad”, comentó la bibliotecaria Florencia a El Diario Sur.

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“Los eventos que organizamos en la Biblioteca Popular El Principito tienen como objetivo involucrar a la comunidad para que conozcan la biblioteca, se hagan socios y sobre todo tengan una participación con nosotros”, comentó el tesorero de la biblioteca, Federico Thomander, quien mencionó los eventos futuros que organizarán: “La próxima actividad está pautada para el 1 de julio y es una charla sobre noviazgos violentos que tendría lugar en el Salón de Usos Múltiples de la municipalidad de Esteban Echeverría. También estamos planificando una actividad sobre medioambiente coordinada con SUTEBA, aunque sin fecha por el momento”.

Las actividades culturales

Ante la necesidad de subsistir, el arte de la escritura que reinaba en soledad en las bibliotecas tuvo que abrirles las puertas a otras ramas de la cultura. Uno de los lugares donde más se percibe este fenómeno es en la Biblioteca Florentino Ameghino de Luis Guillón. “Con respecto a años anteriores, en la biblioteca estamos organizando cada vez más peñas de música, muestras de arte, presentaciones de libros, actividades de huerta y visitas escolares. Todo esto visibilizaron y resignificaron la importancia de la biblioteca”, contó Oscar Almirón a El Diario Sur. Y admitió: “Luis Guillón es una ciudad que tiene mucho talento e inquietudes, sin embargo no cuenta con espacios para mostrar todo eso”.

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La Biblioteca Popular El Principito, por su parte, también apunta al arte sin descuidar otros aspectos de la comunidad. “En abril, a 40 años de la guerra de Malvinas, empezamos a pintar un mural de forma colectiva en la plaza Santa Rosa que inauguramos este sábado 11 junto a grupos musicales, chocolates calientes y actividades”, contó el tesorero Federico Thomander., quien agregó: “También impulsamos un proyecto llamado Plásticos en su Lugar: nuestra biblioteca dispone de un cesto muy grande donde los vecinos dejan retazos de plásticos compactos en botellas para que después la Asociación Civil Comunitaria Sur se lo lleve a su centro de acopio y reciclaje. Los productos que ellos elaboran luego se establecen en una red de comedores y merenderos de los distritos de Esteban Echeverría, Ezeiza y Almirante Brown”.

La lectura subsiste

A pesar de las trabas que supone la tecnología para que las bibliotecas puedan cumplir su objetivo original, el hábito de la lectura está lejos de perderse. “Actualmente tenemos muchos socios nuevos, que se acercan tanto en busca de material educativo o novelas, que es lo más que se mueve dentro de la biblioteca. Muchos adultos y adolescentes que van descubriendo el mundo de la lectura Fuera de lo que es leer obligatorio para la escuela. Es muy lindo ver cómo los padres traen a los chicos en busca de incentivo para la lectura”, contó Florencia, bibliotecaria de El Principito. En la biblioteca Florentino Ameghino, la lógica es similar. “Muchos libros son importados y algunos materiales están dolarizados. Eso también hace que la clase trabajadora vuelva a estos lugares donde las cosas se prestan”, reveló Oscar Almirón.

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