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Gallardo no fue Napoleón en el Superclásico y por primera vez las críticas apuntan a él


River sufre el drama de ya no ser. Y de ver cómo su época dorada corre riesgo de apagarse. Y el golpe es más duro porque al mando continúa el líder que lo llevó a la gloria eterna y que cultivó un exitoso ciclo que hizo epicentro en Madrid. Y así como Marcelo Gallardo fue el padre de las grandes victorias, también es en gran parte el responsable de este débil momento de su equipo. Y esta vez, como jamás pasó en los ocho años que lleva como entrenador, los focos de cuestionamientos por primera vez apuntan hacia él.

Gallardo no fue Napoleón en la Bombonera. Con sus decisiones partió al equipo. Y lo que es más alarmante, se contradijo en su lema de poner a los futbolistas en óptimas condiciones, más para afrontar un Superclásico: puso como titulares a Solari y Suárez, que no estaban al cien por ciento.

Con sus planteos y sus cambios, y una postura de estrategias que parecieron sobre analizadas en la previa, Gallardo metió en un laberinto a sus jugadores. Y los futbolistas no encontraron la salida. Y así se sintieron incómodos en la Bombonera. Lo contrario a lo que sucedió en la final de ida de la Libertadores 2018 en la que utilizó un planteo similar desde el inicio en el mismo escenario. Pero lo del domingo evidenció que los futbolistas son otros, que hay menos jerarquía, más allá de que todavía queden (los menos) algunos guerreros de aquellas batallas.

River ya no se impone en las paradas bravas. Y la muestra es que flaqueó en los partidos importantes de este año. Las dos derrotas contra Boca (ambos 0-1), la caída ante Tigre (1-2) en el Monumental, en la que fue eliminado de la Copa de la Liga, y se quedó afuera en los octavos de final de la Copa Libertadores frente a Vélez (0-1 y 0-0). Es más: en esos cinco encuentros trascendentales solo hizo un gol, el de Enzo Fernández a Tigre.

Y en todos esos partidos, más allá de errores puntuales, de bajos rendimientos individuales y fallas colectivas, se evidenció una falta de respuestas, además. No hubo rebeldía, algo que Gallardo Gallardo antes de irse de la Bombonera y que pueden aplicarse al resto de los partidos importantes en los que River cayó este año. Pero no solo es responsabilidad exclusiva de los futbolistas. Al fin y al cabo, el que los elige es el Muñeco. Y a través de los últimos mercados de pases, el plantel perdió fortaleza.

Y si a eso se le suman las inesperadas y controversiales decisiones de Gallardo, el panorama es más complejo aún. Llama la atención que el Muñeco haya dado un golpe de timón en un partido trascendental con un equipo que venía siendo irregular pero que se había acomodado en los últimos partidos con un sistema de juego más simple y ordenado. Y más aún con los tres cambios del entretiempo que parecieron manotazos de ahogado, algo que ya había sucedido con las modificaciones en la ida con Vélez en Liniers durante el segundo tiempo.

Tanto en la Bombonera como en el Amalfitani, en la Libertadores, por hacer una analogía, los cambios desordenaron al equipo. Ante Vélez, también, lo habían dejado expuesto. Y además había puesto a Quintero en el entretiempo, que venía de una larga inactividad y a Aliendro a los 16 minutos del complemento cuando apenas había tenido un entrenamiento con el plantel.

Cabezas gachas: River no tuvo reacción tras el gol de Boca.
Foto: Juan Manuel Foglia

Cabezas gachas: River no tuvo reacción tras el gol de Boca.
Foto: Juan Manuel Foglia

En base a estas postulaciones, son los cuestionamientos que hoy se hacen hacia el entrenador, ya sea por parte de los hinchas o en la intimidad. Incluso, un ex futbolista de River, remarcó la preocupación con una frase cruda. “Este año perdió los dos clásicos contra dos aprendices de técnicos”, afirmó. La referencia fue hacia Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra, que no tienen la experiencia del Muñeco, claro.

De cara a lo que se viene, River tiene que jugar ante Banfield inmediatamente y Gallardo apeló desde su discurso a encontrar una respuesta anímica de sus jugadores para lograr un triunfo que le permita cambiar de aire rápido y tratar de seguir en la lucha por el campeonato. “Dependerá de nosotros si salimos rápido, después está todo ahí, hay poca diferencia de puntos con nueve partidos por jugar, tenemos chances”, expresó el Muñeco.

Los antecedentes inmediatos no ayudan. Tres días después de la eliminación con Vélez en la Libertadores, River sufrió una dura derrota por 2-0 con Godoy Cruz en el Monumental, por la Liga. Y más allá del encuentro que se le viene ante Banfield y de que que los números todavía pueden darle esperanza, para pensar en grandes cosas River primero tiene que volver a ser. Y hoy está lejos de ser el que fue hasta antes de este año opaco.



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