martes, noviembre 30News That Matters

las lágrimas de Dalma, Cóppola, Riquelme y una ovación interminable


El coro de hinchas de Boca se escucha llegando a orillas del Riachuelo, donde los hinchas parecen ser parte de una peregrinación maradoniana: algunos visten camisetas con el número “10” en la espalda y otros portan caretas del multifacético ídolo que representan el look de 1995, cuando volvió después de que le cortaron las piernas en el Mundial de Estados Unidos: la barba candado y el mechón pintado de rubio.

“Vale 10 palos verdes, se llama Maradona”, se canta desde el corazón de la popular. Y en realidad, Diego no tiene precio en la pasión de la gente. Por eso su alma está presente en cada cuerpo de esos 30 mil fieles xeneizes que tapizan la Bombonera este sábado 30 de octubre, el día que el astro de Fiorito hubiera cumplido 61 años.

Homenaje a Diego Maradona en el día de su cumpleaños Nro 61. Foto: Juano Tesone.

Homenaje a Diego Maradona en el día de su cumpleaños Nro 61. Foto: Juano Tesone.

Una gigantografía del Maradona de 1981, cuando ganó el Metropolitano, decora el círculo central. Tiene los puños bien apretados y muchos imaginaron que ese momento inmortalizado tuvo que ver con aquel inolvidable gol a River, cuando Diego desparramó a Ubaldo Fillol, nada menos.

“¡Feliz cumple, DIEGO!”, reza otro cartel, en mayúsculas, porque Maradona era palabras mayores en el templo azul y oro. El rostro del crack que le declaró su amor a Boca también estaba estampado en el pecho de los jugadores de ambos equipos.

Dalma Maradona, presente en la cancha de Boca. Foto: Juano Tesone.

Dalma Maradona, presente en la cancha de Boca. Foto: Juano Tesone.

Y el estadio estalló en un aplauso cuando Dalma, su hija mayor, recibió un cuadro con la camiseta xeneize, el mítico “10” y el apellido grabado en la espalda. También le entregaron una plaqueta Izquierdoz y Fabra.

“Lo quería Barcelona, lo quería River Plei (sic), Maradona es de Boca porque gallina no es”, bramaron los fanáticos. “Hay que alentar a Maradó”, fue otro hit del cancionero de la tribuna. Y a los 10 minutos se detuvo el juego. Hubo show de luces, imágenes de Diego en la pantalla gigante, una suelta de globos con su camiseta.

Las imágenes de la televisión se fundían con la de hinchas rompiendo en llanto y coreando el nombre del hombre que los hizo felices durante tantos años. Y allí apareció Dalma, desde ese palco famoso, como le hubiera gustado a su papá. Pero también apareció Guillermo Coppola, aplaudiendo a su amigo. Y Juan Román Riquelme, de pie, en un capítulo más de su historia de amor y desencuentros con el Diez. Gritos, canciones, banderas.

No, Diego no murió. En esta cancha estuvo más vivo que nunca.

Juan Román Riquelme y su aplauso dedicado a Diego Maradona.

Juan Román Riquelme y su aplauso dedicado a Diego Maradona.

Guillermo Coppola, presente en el partido entre Boca y Gimnasia.

Guillermo Coppola, presente en el partido entre Boca y Gimnasia.



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