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los argumentos y el antecedente táctico que ilusiona a Diego Martínez de cara al Superclásico frente a River


No será su primer partido contra River. Para Diego Martínez se trata del noveno mano a mano con el conjunto de banda roja, el segundo desde que dirige Boca. Se enfrentaron hace casi dos meses, el 25 de febrero en el Monumental. Y aquel empate tuvo un impulso anímico para el plantel y fue el comienzo del despertar en la Copa de la Liga, más allá del traspié que sufrió dos fechas después ante Unión. Entonces, el DT empezó a encontrar el equipo que terminó metiéndose en los cuartos de final con el último aliento frente a Godoy Cruz.

A fin de cuentas, ante River se la jugó con un mediocampo que hoy es clave en el funcionamiento de Boca. Jabes Saralegui (21 años), Equi Fernández (21), Cristian Medina (21) y Kevin Zenón (22) le aportaron frescura con su sangre joven. El domingo, en el estadio Mario Alberto Kempes, no estará el futbolista de Moreno, autor del gol del 1 a 1 en Núñez. La expulsión por doble amarilla (dos faltas, en especial la primera, que se cuestionan puertas adentro) despojó a Martínez de una pieza clave.

Foto: Fernando de la Orden / ClarínFoto: Fernando de la Orden / Clarín

Sin Medina, que deberá purgar una fecha de suspensión, será el momento del regreso de Saralegui. Claro, ese domingo de febrero no estaba disponible Pol Fernández (32), quien le aportará su experiencia. Es cierto que la presencia del santafesino le quita explosión al mediocampo, aunque le entrega una salida más prolija, función de la que suele encargarse ‘Equi’ en ausencia del experimentado volante que jugó en Godoy Cruz y Racing, entre otros.

Martínez no se juega el puesto ni nada cercano a eso, pero el resultado en Córdoba tendrá mucha importancia en el aspecto institucional, fundamentalmente. La Copa de la Liga no es el principal objetivo de Boca, está claro. La Sudamericana resulta está lejos de ser la obsesión de la Libertadores, pero cautiva más. También, la Liga Profesional. No obstante, enfrentar a River obliga.

Y así como Juan Román Riquelme se jactó de haber dado vuelta la historia en el inicio de su gestión (entonces como vice de Jorge Amor Ameal) que coincidió con el final del ciclo de Marcelo Gallardo, en los últimos clásicos predominaron los hombres de Martín Demichelis. Quedar en el camino sería un cimbronazo para el presidente ídolo. Y un golpe desde lo deportivo, justo cuando el equipo empieza a mostrar su identidad.

“Es hermoso poder tener en el próximo partido una instancia final. Buscaremos competir y ganar. Y pasar a la siguiente fase, con lo que significa, un partido tan especial para todos”, dijo el entrenador sobre el duelo con River.

También recordó el último Superclásico y enfatizó: “Fue un partido abierto, atractivo. Fuimos a competir a la cancha del rival de muy buena manera. Lo hicimos bien y con intensidad, dividiendo el control y la pelota. Las expectativas son las mejores. Nos quedan tres finales para intentar ser campeón, sabiendo que es un partido muy especial».

Hubo una pregunta en la conferencia de prensa que hizo reír a Martínez, cuando lo interrogaron respecto a la posibilidad de incluir tres delanteros. Entonces, Demichelis se quejó del planteo adversario. Boca terminó jugando con siete defensores (Luis Advíncula, Cristian Lema, Nicolás Figal, Lautaro Blanco, Lucas Blondel, Nicolás Valentini y Frank Fabra). Por supuesto, no todos se ubicaron en la retaguardia, pero hubo una chicana que no cayó bien. Incluso, el propio técnico de River se disculpó con su colega xeneize en forma privada.

Foto: Fernando de la Orden / ClarínFoto: Fernando de la Orden / Clarín

Una de las virtudes de Boca, justamente, es que el equipo tiene una propuesta ofensiva a partir de la tenencia y es punzante en ataque. Y hasta recuperó el gol Edinson Cavani. Aquel mano a mano con River fue el último partido de su larga sequía. Desde el 25 de febrero a la actualidad, el uruguayo marcó 8 goles en 8 partidos. Antes de su hattrick contra Belgrano, cuando quebró su racha negativa, había pegado 3 gritos en 19 encuentros.

Boca está energizado, con fe y argumentos. Y consciente de que el Superclásico puede dar el salto necesario para llevarse un campeonato.



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