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los chispazos con Claudia y su pacto secreto


Jorge Cyterszpiler y Diego Maradona fueron inseparables durante tres lustros, en los años en que el Diez pasó de ser un chico que deslumbraba en las divisiones formativas de Argentinos Juniors a una estrella planetaria. La serie “Maradona: Sueño Bendito”, en la que el actor Peter Lanzani encarna al manager, reavivó la discusión acerca de la figura del empresario por los supuestos manejos irregulares de la fortuna del mejor futbolista de todos los tiempos.

Cyterszpiler conoció a Maradona en 1970, cuando los dos eran niños. Este hijo de padres polacos que habían llegado a Buenos Aires escapando de la Segunda Guerra Mundial tenía apenas dos años más que Diego, vivía en La Paternal y era hincha de Argentinos, el club en el que había jugado su hermano Juan Eduardo, quien había muerto como consecuencia de un cáncer a los 22 años, cuando Jorge tenía 12.

“En esa época conocí a Diego. Él suplantó al hermano que la vida me había quitado”, contó en una entrevista, en octubre de 1993. Cyterszpiler, que no podía jugar al fútbol debido a que en su primera infancia había padecido poliomielitis, solía invitar a su casa a comer o llevaba al cine al pibe de cabello tan enrulado como el suyo, que deslumbraba a todos en los Cebollitas. “Nos preparaba para el sábado. Nos llevaba a comer a la casa el viernes. Aunque no comíamos mucho porque era moishe”, contó Maradona en 2017.

El vínculo se hizo tan fuerte en los años adolescentes que a principios de 1977 el astro de Villa Fiorito le pidió que fuera su mánager, una figura que hasta entonces no existía en el fútbol argentino. Su primera aparición oficial fue junto a Diego en el Campeonato Sudamericano Juvenil que se disputó en Venezuela. Ese año, le hizo firmar su primer contrato profesional con Argentinos, que le pagaría 80.000 pesos por mes.

Jorge Cyterszpiler junto a Diego Maradona.

Jorge Cyterszpiler junto a Diego Maradona.

También fue el Ruso quien negoció el pase a Boca en 1981, cuando también River lo quería y Barcelona ya mostraba su interés. El 20 de febrero se pactó la operación: 4 millones de dólares (2,5 millones más 1,1 millones que el Bicho le debía al Banco San Miguel y 400.000 que le adeudaba a la Asociación del Fútbol Argentino), más los pases de Carlos Salinas, Osvaldo Santos, Eduardo Rotondi y Carlos Randazzo, y los préstamos de Mario Zanabria y Miguel Bordón.

“Los hinchas de Argentinos no querían que Diego se fuera, pero sabían que él no podía seguir ahí. Para mí, fue un día muy alegre en mi carrera de mánager, pero muy triste para mi corazón. Cuando uno elige esta carrera, tiene que separar el corazón de la cabeza”, explicó Cyterszpiler. Quince meses después, justo antes del Mundial de España, se concretó el pase más caro de la historia en ese momento: Barcelona desembolsó 8,2 millones de dólares (Argentinos recibió 5,9 millones y Boca, 2.3 millones) por la ficha de Maradona, quien percibiría 5,5 millones por tres años de contrato.

Los primeros chispazos

En el momento de mayor prosperidad económica de la maquinaria Maradona empezaron las diferencias que llevarían a la separación. Los primeros chispazos fueron con Claudia Villafañe, quien no veía con buenos ojos los manejos del representante. Ese enfrentamiento se trasladó al grupo de acompañantes que rodeaban a Maradona. Varios de ellos vivían en la mansión de 6.000 metros cuadrados, ubicada en el barrio Pedralbes, por la que el Diez había pagado 700.000 dólares.

En Barcelona, Cyterszpiler montó First Champions Productions, la empresa de representación con la que gestionó los primeros grandes contratos publicitarios de Diego con Puma, Coca Cola, Agfa y McDonald’s. Pero también realizó inversiones fallidas que pusieron en riesgo la economía del futbolista más valioso del planeta.

Jorge Cyterszpiler junto a Diego Maradona.

Jorge Cyterszpiler junto a Diego Maradona.

Solicitó créditos bancarios para los que dio como garantía el contrato del jugador con Barcelona, no pudo pagarlos y el club debió asumir esos compromisos (y descontó ese dinero de los ingresos de Diego). Invirtió 200.000 dólares en un bingo en Paraguay que jamás logró habilitar. Pagaba 15.000 dólares mensuales por las oficinas de First Champions Productions en las torres Trade de la capital catalana. Y destinó una fortuna a filmar el proceso de recuperación de Maradona tras la fractura en el tobillo izquierdo que había sufrido en septiembre de 1983, pero no consiguió vender ese material a una productora o un canal de televisión.

Cuando la situación financiera empezaba a ser realmente preocupante, apareció Napoli, el club que llevaría a Diego a la cumbre y que, paralelamente, ayudaría a solucionar esos problemas que perseguían al Ruso, quien forzó la negociación hasta convencer a Barcelona de vender al jugador en 7,5 millones de dólares (más 800.000 de prima anual) el 30 de junio de 1984, el día en que se cerraba el libro de pases en Europa. Maradona fue presentado en el estadio San Paolo (que hoy lleva su nombre) el 5 de julio ante 80.000 personas.

Pero esa mudanza a Italia y los billetes que ingresaron a la cuenta del mejor futbolista de todos los tiempos no alcanzaron para reconstruir una relación que ya estaba demasiado desgastada. El 19 de septiembre de 1985, Maradona anunció la separación de quien había sido su representante durante los últimos ocho años. “Jorge no es más mi mánager, pero sigue siendo mi mejor amigo”, aseguró el jugador.

Ya desvinculado del Diez, el Ruso fundó, a principios de 1986, Show Sports, otra agencia de representación con la que organizó los partidos en las giras que el seleccionado dirigido por Carlos Bilardo realizó antes del Mundial de México. Pero el emprendimiento no duró demasiado. En 1988, se sumó a la campaña que llevaría a Carlos Menem primero a derrotar en la interna del Partido Justicialista a Antonio Cafiero y luego a la presidencia de la Nación.

Jorge Cyterszpiler fue representante de Diego Maradona entre 1977 y 1985.

Jorge Cyterszpiler fue representante de Diego Maradona entre 1977 y 1985.

En 1994, se acercó nuevamente al fútbol para trabajar como representante. En esa actividad continuó desempeñándose hasta su muerte: el 7 de mayo de 2017 se arrojó al vacío desde el departamento 707 del complejo El Porteño Building, donde residía, en Puerto Madero. Su suicidio ocurrió el mismo día en que Maradona firmaba su contrato con el Al-Fujairah de los Emiratos Árabes Unidos y volvía a dirigir después de cinco años de inactividad.

Durante los 32 años que transcurrieron entre su separación y la muerte del empresario, ni él ni Maradona dieron detalles sobre la ruptura. “Nosotros hicimos un pacto para no hablar sobre eso. Yo jamás hablé y nunca lo voy a hacer por respeto a esos 15 años fenomenales en que tuvimos el honor de estar juntos. Yo mantuve esa postura y la voy a mantener durante el resto de mi vida”, había asegurado Cyterszpiler. Así lo hizo.

“Me falló en un momento muy difícil, pero nunca lo quise denunciar. Me dijeron que lo hiciera, pero nunca quise”, contó Diego tras la muerte del Ruso, con quien se había reencontrado en 2011 en Dubái.

Más allá de cualquier diferendo pasado, el excapitán del seleccionado argentino lamentó profundamente el desenlace: “El Gordo era muy fuerte de cabeza. Si bien estaba pasando un mal momento familiar, no me entra en la cabeza que se haya suicidado. Nos dormimos todos. Tendríamos que haber ido nosotros a hacerle de psicólogos”.





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