Los Pibes de Racing, la facción que ganó la guerra interna de la barra y se queda con un botín millonario por partido


«Si cuelga V. Corina balas para todos», fue el mensaje del lunes a la mañana, en la bajada del Puente Pueyrredón. Y hoy, quince horas antes del partido entre Racing y Central Córdoba, apareció otro mensaje en la puerta de la sede de la avenida Mitre. Una bandera que dice «Máximo Kirchner + APREVIDE + Mercedes Oyuela: Los pibes de Racing. Gracias por todo».

Para comprender los los mensajes hay que contextualizar. En Argentina el fútbol se juega sin público desde marzo de 2020, pero en Racing, durante la pandemia, comenzó una interna entre dos barras. Por un lado, La Guardia Imperial; la única hasta los primeros meses de la suspensión del fútbol. Y por el otro, el nuevo grupo: «Los pibes de Racing», cuyos referentes viven en Villa Corina, un asentamiento de Avellaneda.

Como el fútbol continúa sin público, la única manera que tienen los barras de demostrar quién ocuparía la popular son las banderas. De ahí la advertencia: «Si cuelga V. Corina balas para todos». Es que, hasta antes de la Copa América, y como una supuesta medida de prevención, la Comisaría 1 de Avellaneda prohibió el ingreso de banderas. Previo a la medida, la Guardia Imperial entraba al estadio y colgaba sus banderas. Protocolo mediante: presentaban la lista de banderas y de hinchas que ingresarían a atarlas. Con número de DNI y carnet de socio al día. La lista debe ser aprobada y autorizada por el APREVIDE, a cargo de los operativos policiales en los estadios del Conurbano Bonaerense.     

Cambio de mando: en medio de las restricciones, Los Pibes de Racing pudieron colgar sus banderas con el aval de la policía.
Foto Juano Tesone

Cambio de mando: en medio de las restricciones, Los Pibes de Racing pudieron colgar sus banderas con el aval de la policía.
Foto Juano Tesone

Pero el 24 de julio pasado, minutos antes del inicio de Racing-Gimnasia de La Plata, hubo novedades. Las banderas reaparecieron en el Cilindro. Pero los que las ataron eran Los pibes de Racing. Esa misma tarde, un policía a cargo del operativo habría llamado a uno de los referentes de La Guardia Imperial, que habían presentado la lista en la semana. «Las banderas no entran. Y el que se acerque a la zona del estadio termina preso», les advirtió.

De cara al próximo partido de local, la Policía volvió a plantear que las banderas no entrarían más. Al menos por los siguientes tres encuentros. Supuestamente, un referente de cada barra tuvo que acercarse a la Comisaría 1 de Avellaneda a firmar un documento que los notificaba de la medida. En el primer partido, se cumplió. Los trapos reaparecieron en el segundo partido. Y otra vez, los que entraron a atarlas fueron los pibes de Racing. El rumor es que esta noche, frente a Central Córdoba, pasará lo mismo. Y que además desplegarán un telón que no va a la cancha desde hace aproximadamente veinte años.

Así anunciaron su nacimiento Los Pibes de Racing.

Así anunciaron su nacimiento Los Pibes de Racing.

El mensaje que apareció en la sede de Mitre nombra a Máximo Kirchner y al APREVIDE porque en la Guardia Imperial creen que se trata de una movida política y policial, ya que hubo alguien que dio la orden para que un solo grupo accediera al permiso para entrar las banderas. A Máximo lo vinculan por una supuesta reunión que habrían mantenido los disidentes con uno de sus asesores. No hay pruebas del encuentro. Lo único concreto es que entre las banderas que ingresan, hay una con el escudo del Partido Justicialista y otra con un retrato de Néstor Kirchner.

Mercedes Oyuela, la otra acusada en el mensaje, es abogada y forma parte de la Comisión Directiva. Está con la oposición. Se la señala de haber intervenido en la decisión. De ser la pata del club que aprobó el ingreso de la nueva barra.

Según pudo saber Clarín, de manera extraoficial, ocupar la tribuna de Racing puede representar, aproximadamente, un mínimo de un millón de pesos por cada partido que el club juega de local. A eso hay que sumarle el dinero de los viajes y el del merchandising. 

La bandera colgada esta madrugada que vincula a Los Pibes de Racing con la política partidaria y nacional.

La bandera colgada esta madrugada que vincula a Los Pibes de Racing con la política partidaria y nacional.

Génesis de Los Pibes de Racing, la nueva facción que maneja la tribuna académica

Cada historia tiene un comienzo y la que se cuenta hoy nació el 1 de octubre de 2016: Racing recibía a Patronato, a las 18. Tres horas antes, la barra oficial trasladó los bolsones de banderas en la camioneta Hilux de siempre, como todos los partidos. Lo raro ocurriría minutos después.

En una de las esquinas del estadio, mientras la cúpula de la barra esperaba a las segundas y terceras líneas para repartir las entradas e ingresar a atar las banderas, recibió una visita que se convertiría en el «comienzo»: un grupo de encapuchados apareció en motos, autos y una camioneta. Bajaron con pistolas y, dicen, hasta una ametralladora. El objetivo era la camioneta. Aunque en realidad les interesaba la carga.

El grupo comando disparó contra Raúl «Huevo» Escobar, uno de los dos líderes del momento, junto a Nelson «el Paraguayo» Lopetegui. Pero la puntería les falló. Luego apuntaron al dueño de la camioneta. Le dicen «el Mono Burgos». Le exigieron las llaves, se resistió y recibió dos tiros en sus piernas. El grupo escapó con la camioneta. La Policía apareció a los pocos minutos y comenzó a seguirlos. Pocas cuadras después el conductor de la camioneta perdió el control y la chocó. Antes de abandonarla y escapar, alcanzaron a pasar un bolsón de banderas a uno de sus autos.

Esa tarde Leonardo Paredes, de Villa Corina, se presentó como disidente. «Con Leo algún día vamos a tener problemas», era el comentario que se decía a sus espaldas, convertido en realidad. Lo loco es que hasta el partido anterior había estado con la barra oficial. Como uno más. Ahora tenía un bolsón de banderas, había baleado a un barra oficial, le había disparado a uno de los capos e invitaba a segundas líneas a unírseles.

Durante semanas la barra oficial fue por Paredes y su banda, sin resultados. Y con el tiempo en la tribuna no hubo más noticias suyas. Dos años después, La Guardia Imperial tiene un cambio de mando: los dos capos eligen y le ceden el liderazgo a José Repetto. Lo increíble de la situación es que el nuevo líder se encontraba con prisión domiciliaria, sin poder salir de su casa. La decisión no cayó bien en los distintos grupos de la popular. Pero al ser visto como una especie de «sobrino» de los capos, no le hicieron mayores problemas.

Con el grupo de amigos de «Josi» en la popular y él en su casa, dando las órdenes, algunas de sus primeras decisiones se conocieron rápidamente: su grupo echó a las facciones de Barracas, Claypole y el Oeste. Y cuando se enteraron que uno de los integrantes del grupo de José C Paz extorsionaba a los vendedores ambulantes que trabajan sobre una de las calles del estadio, tomaron la misma postura: expulsarlos. En cuestión de pocos meses, La Guardia Imperial tenía cerca de 200 personas menos.    

A mediados de 2019 la Guardia Imperial comenzó a ser investigada por el APREVIDE a partir de una pelea en el Obelisco, en el marco de los festejos por la obtención de un campeonato. Y a comienzos de 2020, la Policía Bonaerense detiene a dos de sus integrantes. Otros dos quedan con pedido de captura. Los acusan de ser los autores materiales del ataque a golpes a un periodista partidario.

Mientras el grupo oficial se debilitaba, Leonardo Paredes, aquel primer disidente que había robado el bolso de banderas, retomó las convocatorias para armar una barra. A diferencia de la primera vez, cuando fueron a tentar a grupos oficiales de la Guardia Imperial, apuntaron mejor. Llamaron a todos los expulsados: a los de José C Paz, a los de Claypole, a los del Oeste, a los de Barracas. Ellos eran otro grupo, de Villa Corina. Por último, pensaron en los anteriores capos de la vieja Guardia Imperial, que habían dejado el mando a principios de la década: los del Morro y los de Berazategui. 

Todos juntos, se denominaron «Los pibes de Racing». Para comienzos del 2021 se encontraron en un descampado. Llevaron las banderas, cantaron, se sacaron fotos y las subieron a redes sociales. El mensaje estaba claro: decían querer volver a la tribuna.

La vendetta de La Guardia Imperial

El 21 de marzo pasado, la Guardia Imperial fue por Leonardo Paredes. Lo encontraron en uno de los pasillos de Villa Corina y lo hirieron de dos disparos. Lo atacaron desde un auto. Habían gatillado más veces, pero con mala puntería. En esa época era vox populi que «Josi» había sumado gente de la Isla Maciel. Como grupo de choque. Incluso, hasta se difundieron fotos de un micro que partió desde ese asentamiento, y de hinchas con ropa de San Telmo entre la gente de Racing. 

Fue el último incidente entre las dos barras. A partir de allí (se jugaban partidos pero sin banderas) «el territorio a ganar» fueron las caravanas al hotel Savoy, donde concentra el plantel. Llegaron a ir los dos grupos, aunque nunca coincidieron. El día que lo iban a hacer, la Policía Bonaerense notificó a la Guardia Imperial. Mientras se reunían para partir hacia el hotel recibieron una visita: «Vuelvan a sus casas que les podemos hacer contravenciones por las restricciones del COVID». Así, Los Pibes de Racing dijeron presente más veces. Nunca se los notificó.

Algo similar ocurrió en las inmediaciones del estadio, de noche. Ambos grupos se juntaron (días distintos) para mostrar sus banderas, cantar y tomarse fotos que subían al instante a las redes sociales. La Policía solo apareció ante la Guardia Imperial. Les secuestraron banderas y detuvieron a algunos de sus integrantes, que fueron liberados a las horas. El capítulo siguiente fue el 24 de julio, cuando un grupo entró las banderas. El próximo, aun no se sabe. Porque las historias tienen comienzos bien marcados. Pero nunca finales.     

 

     





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