PASO 2021: la pandemia en el centro de la escena | Los candidatos médicos y funcionarios de Salud, el eje de campaña 



Estas elecciones generales de medio término serán inéditas en la historia argentina: son las únicas a las que, en el medio, les pasó una pandemia. La gestión de esa pandemia ha ocupado la primera plana de todas las agendas: la de la vida cotidiana, la política, la mediática. También la de campaña, como es lógico. Como rasgo distintivo, entre las y los precandidatos hay este año una gran cantidad de médicos y funcionarios que han tenido a su cargo esa gestión de la pandemia, multiplicada a nivel local en secretarios de salud, responsables de comités operativos y hasta de hospitales zonales, que en estos meses alcanzaron un gran nivel de visibilidad pública. Oficialismo y oposición hacen pie en la vacunación como gran tema ordenador, aunque el detalle del contexto económico viene inevitablemente pegado. ¿El oficialismo puede «descansar» en la exhibición de sus logros en esta materia? ¿Y la oposición gana o pierde al sostener una crítica descarnada a todo lo hecho y por hacer, en especial a las restricciones como medidas de cuidado?  

Daniel Gollan es el candidato que representa en la lista del Frente de Todos de provincia la exitosa campaña de vacunación en ese territorio, y en general una gestión cuyo eje ha sido la idea de «cuidado», con restricciones más estrictas y un lugar en la agenda pública de defensa de esas restricciones (desde la apertura a la presencialidad en las escuelas hasta el aislamiento en hoteles para aplazar el ingreso comunitario de la variante Delta). 

Del otro lado, aparece Adolfo Rubinstein como una de las voces opositoras que acumula más millaje contra la gestión oficial de la pandemia (llegó incluso a denostar a la Anmat por autorizar la Sputinik). El suyo es un caso de cabriola enunciativa que, con una ayudita de la falta de repreguntas, logra hablar de campañas de vacunación ajenas pero no de las propias, buscando borrar de la agenda el escándalo de las dosis que dejó vencer en un depósito, o despegarse de Mauricio Macri al criticar su gestión en salud, que él mismo encabezó. Otra ligada al campo de la salud pero que invisibiliza ese paso es Graciela Ocaña, que cuando fue ministra de Salud fue apartada por su mal manejo de la gripe A y el dengue, y sobre la que pesa la causa Cunita Qunita, una de sus denuncias que la justicia demostró infundada.

Fernán Quirós fue medido y re medido en CABA, siempre con altos niveles de aprobación, tanto por la gestión de la pandemia como por sostener una actitud no confrontativa con sus pares de nación y provincia. Fue por decisión propia, aseguran desde su entorno, que quedó «guardado» finalmente como candidato para dentro de dos años. 

Facundo Manes también es un candidato médico, aunque su figura aparece más ligada al prestigio de «científico» (es neurólogo y su campo son las ciencias cognitivas, se presenta como «neurocientífico»). Aunque su carta de imagen más fuerte es la de ser alguien que «viene de afuera de la política», su origen médico, sus fotos previas con guardapolvo blanco «suman» en una campaña atravesada por la panemia. 

¿Cuánto «garpan» las vacunas?

Las encuestas que por estos días manejan en Casa Rosada marcan una muy elevada aprobación de la gestión de la pandemia, del orden del 70 por ciento. Pero también ubican la recuperación económica, la caída del salario real, la desocupación, como temas centrales de preocupación, donde las expectativas no están satisfechas.  

«Las vacunas son condición necesaria, pero no suficiente. No alcanzan si no hay una respuesta económica, un programa, un modelo como promesa de futuro», evalúa el semiólogo Roberto Marafioti. «Gollan es una figura importantísima, realmente muy valiosa no solo por su gestión en la pandemia, sino porque tiene una concepción de la salud pública diferente a la que ya se probó que no funciona. En la cámara de diputados puede tener un papel protagónico en la discusión por el sistema de salud».

«Gollan es un candidato alado por la experiencia, una experiencia práctica, haber timoneado el momento más critico del siglo 21″, completa Paula Onofrio, especialista en diseño comunicacional, docente de la diplomatura de Comunicación Política de la UBA. «Esta decisión del oficialismo de colocar a alguien experto en el tema no es del todo sorpresiva o inédita: en las últimas elecciones de medio término la lista de diputados de Unidad Ciudadana fue encabezada por Fernanda Vallejos, economista, y Roberto Salvarezza, ligado a la ciencia. Eran dos especialistas en las áreas más afectadas por el macrismo», repasa.

En la vereda de la oposición, sitúa, «la salud ya no pareciera ser tanto un estandarte, sino la puerta para la mea culpa en el caso de Rubinstein, un lugar que pareciera que las derechas saben jugar bastante bien». «Reaparecen estas figuras y ponen en escena la capacidad que tiene la derecha para poner el cuerpo, reconfigurarse y buscar seguir adelante, borrando lo hecho», evalúa la especialista un movimiento discursivo que, por supuesto, solo puede darse con un aparato de medios que acompañe.

Más allá de los nombres y las fuerzas políticas, los especialistas coinciden en que, en esta coyuntura inédita, la salud se volvió un tópico ligado al saber que legitima a quien habla en su nombre. Y también parte de la agenda cotidiana más urgente. «Quizás hoy no sabemos a cuánto cerró el dólar, pero sí en qué momento de la curva de contagios estamos, qué grupo etáreo se está vacunando, cuántas vacunas fueron llegando. La pandemia es un tema central de la agenda pública actual, y por lo tanto los mensajes de campaña tendrán que atender a esta situacion», define Paula Onofrio.

¿Y cuánto «garpa» pegarle a las vacunas?

Una de las incógnitas de campaña está en territorio de la oposición: ¿cuántos votos suma pegarle a todo lo hecho, clamar por «los varados», por la apertura de escuelas y el fin de las restricciones en general, cuando la contracara se plantea como «cuidado»? El territorio porteño plantea ahora mismo este dilema: después de judicializar el tema de la presencialidad, medir con encuestas que le jugó a favor, y asumirlo como eslogan anticipado de campaña, anunció que se volverá «a la normalidad», aunque para ello haya que eliminar la distancia social. Pero en el medio se instaló en la agenda la variante Delta, con la posibilidad cierta de acelerar los contagios y empeorar las estadísticas.

«Podría rastrearse el paso a paso de la campaña, cómo la oposición jugó primero al diálogo y la foto conjunta, pero enseguida se paró en otro lado para criticar, al mismo tiempo, las restricciones y el aumento en los contagios», observa Marafioti. La «apertura» como capital a mostrar se planteó desde hace tiempo en territorios como CABA, Córdoba y Mendoza, mientras el discurso opositor más ultra la elevaba en el reclamo de «libertades». La vacunación, en tanto, se juega como otro capital en distritos oficalistas y opositores.  

La provincia de Buenos Aires arrancó su campaña de vacunación con profusión de colores rosa y celeste distintivos, la fuerza de un gran despliegue territorial, y como un valor a defender contra la campaña antivacunas. La Ciudad de Buenos Aires, mientras tanto, se «despegó» en un principio con sus carnets de vacunación en un desapegado blanco (y sus groseros errores en los turnos), pero ya está repartiendo pins con la leyenda «yo me vacuné» y su sello distintivo. 

«Está claro que la vacunación va a ser un eje fundamental de la campaña, pero en función de la identidad de cada gobierno: más ligada a la épica, a una idea de «amor» en la provincia; como un hecho de gestión, ligado al deber de gobernar, a ‘hacer lo que hay que hacer’, en la Ciudad. De un modo u otro, en ambos casos busca ser capitalizada», diferencia Onofrio. 

En las provincias

Siguiendo esta lógica, en las provincias son varios los y las ministras de Salud que se postulan para ir al Congreso. En Tucumán encabeza la lista para diputados la ministra de Salud, Rossana Chahla; en Chubut también está el titular de esa cartera, Fabián Puratich, como primer candidato. En Chaco, la ya exsecretaria de Salud Paola Benítez es precandidata a diputada en el tercer lugar de la lista del Frente de Todos (renunció para abocarse a la campaña y ya asumió en su lugar la exsubsecretaria de Salud Comunitaria, Carolina Centeno). La ministra de Salud de Catamarca Claudia Palladino va como segunda candidata a diputada provincial.

La lista del oficialista Frente Cambia Jujuy también está encabezada por el ministro de Salud, Gustavo Bouhid. El funcionario arrancó la campaña de vacunación acelerándola con su sobrino, Nicolás Bahuid, de 35 años, también integrante de su cartera, quien por fuera de todo calendario recibió las dos dosis de Sputnik a poco de que llegaran a la provincia, en enero pasado. Aunque poco reflejada en medios locales y nacionales, el radiólogo enfrentará la campaña con esta cocarda. 

En las elecciones legislativas que Gerardo Morales adelantó para junio, además, había elegido al médico Omar Gutiérrez, exdirector del Comité Operativo de Emergencias, una figura de perfil técnico, no ligado hasta entonces a la política pero de alto perfil a partir de los informes de la pandemia. Morales no se detuvo en metáforas para capitalizar la vacunación en su provincia, aun con todas las críticas que había cosechado: directamente publicitó su lista en la propaganda de los turnos de vacunación

En los municipios

A nivel local, los ejemplos de gestión de la Salud destacada al llevar candidatos a las listas se multiplican: En Lomas Martín Insaurralde eligió a su secretario de Salud, Mariano Ortega Soler, al frente de la lista de concejales; hizo lo mismo el intendente de Necochea, Arturo Rojas, con Ruth Kalle. Igual en Castelli, donde Francisco Echarren alabó al presentar a su secretario de Salud, Mariano Akino, encabezando la boleta del Frente de Todos: «Nadie mejor que él, un tipo de abajo, que se hizo médico con esfuerzo y que defendió la salud de todos en plena pandemia».

En San Pedro es también el secretario de Salud, Daniel Creus, para encabezar la lista del oficialismo (Frente de Todos). Y en Necochea encabeza Ruth Calle, secretaria de Salud del intendente Arturo Rojas, ex Juntos por el Cambio y actual partido vecinalista.

En Carlos Casares, la primera candidata a concejala por el Frente de Todos es Vanina Ganidini, encargada del operativo de vacunación en la comuna como directora de Atención Primaria. “Es la cara de la pandemia, fue la mujer que se puso al hombro la campaña de vacunación», la halagan desde la intendencia de Walter Torchio. En Rauch el jefe comunal radical, Maximiliano Suescun, postula al administrador del hospital local, Victoriano Cano. Y los ejemplos siguen. 

También en el mundo

«Es útil ver lo que pasó en otros lugares: aquellos gobiernos que han sido negacionistas perdieron las elecciones, o no les fue tan bien como esperaban. Más allá de derechas o izquierdas, porque López Obrador tuvo una política incial de bajarle el tono a la pandemia, y en las elecciones no tuvo el resultado esperado. Lo mismo le pasó a Bolsonaro. No perdieron, pero no tuvieron un rédito», apunta Marafioti. «El negacionismo no paga», es entonces su primera conclusión. 

«Pero tampoco una buena gestión es garantía de éxito», advierte también el semiólogo. «En una campaña política se juegan otras cosas, sobre todo en campañas como estas, donde la novedad es una derecha muy fuerte a nivel mundial, con un peso simbólico en términos de desafío. Ahí el debate se vuelve precientífico o medieval: ‘la vacuna es veneno’. Si bien en Argentina este pensamiento no llegó a ocupar el espacio que esperaban, están metidos ahí, y en una campaña electoral creo que van a tratar de tener un espacio y una voz resonante», analiza Marafioti. Y ubica como ejemplo a la historiadora negacionista Sabrina Ajmechet («el regreso de los muertos vivos», define) sostenida como candidata contra todo repudio.



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