Pichetto calificó de «imbécil» la campaña de Juntos por el Cambio | Reclamó un discurso más vigoroso



No hay respiro en la interna de Juntos por el Cambio. Como si no fueran suficientes las chicanas e insinuaciones que se dedican les precandidates y figurines de la alianza macrista a través de los medios de comunicación, Miguel Ángel Pichetto decidió lanzar un dardo a la misma estrategia de campaña del espacio –a la que calificó de «imbécil»– y reclamó mayor dureza en el discurso. «La Argentina está impregnada por dos categorías. El ‘pobrismo’ como ideología donde es bueno ser pobre, que es una tara mental de la Iglesia Católica, y la otra es el ‘buenismo’ que es una categoría totalmente imbécil de la política donde no decís nada y la pasás bien y la gente te vota igual», lanzó el excompañero de fórmula de Mauricio Macri en un claro mensaje a Horacio Rodríguez Larreta. En el entorno del jefe de gobierno intentaron bajarle el tono a sus dichos y los inscribieron en las «diferencias de estilos» de la coalición: «Horacio no va a cambiar quien es ni va a subirse a una tribuna a putear para complacer a un sector», advirtió un funcionario porteño. En el PRO más duro, mientras tanto, no se apresuran a contradecir a Pichetto. Así, entre reproches e ironías, avanza la primaria cambiemita, más centrada en el 2023 que en el caos interno que vive por estos días.

Enojado porque el espacio no había salido a despotricar con suficiente énfasis la propuesta de la candidata del oficialismo Victoria Tolosa Paz de avanzar con impuestos progresivos, el auditor general de la Nación, Miguel Ángel Pichetto, salió a criticar a los «asesores» de Juntos por el Cambio que sostienen al «buenismo como categoría». «La oposición tiene que construir un discurso más vigoroso», se quejó Pichetto en Radio Rivadavia, trayendo a colación su batalla con los enemigos de siempre: los planes sociales, «el pobrismo» y todo ese modelo «venezolano cubano» del «asistencialismo» que quiere «a todo el mundo pobre haciendo nada parado en la puerta de la esquina». En frente a su cruzada personal, Pichetto denunció el «buenismo imbécil» que «no dice nada», en una poco sutil indirecta a la comunicación larretista, más entusiasta de los spots de «cercanía» de un Diego Santilli que disfruta un pancho en el conurbano o de una María Eugenia Vidal rememorando su infancia en Flores (cuando, seis años atrás, había hecho lo mismo en Castelar durante su campaña a la gobernación bonaerense).

«Algunos entienden que hay que salir a tirar bazookas y otros que no. Cada uno tiene su propia estrategia. Horacio sabe que si a futuro estás armando algo más amplio no podes salir a insultar a todo el mundo», respondió un funcionario del círculo íntimo de Larreta, con la mirada puesta en la carrera presidencial. El foco del debate, entonces, es de cara al 2023. «Pichetto no es una persona neutral dentro de JxC, él está alineado a Mauricio Macri y lo que está pasando ahora es que, mientras Larreta empieza a desplegar su estrategia electoral con vistas a su futuro presidencial, todos los que no forman parte de ese proyecto buscan desafiarlo», analizó el politólogo Julio Burdman, en diálogo con Página/12. «Están todos jugando a ver quién va a ser el jefe que reemplace a Macri en el 2023», coincidió el sociólogo y titular de la consultora Rouvier y Asociados, Ricardo Rouvier.

Desde el cierre de listas que las viejas disputas internas de JxC parecieran hacer oídos sordos al inicio de la campaña electoral y se entretienen cruzándose públicamente en el prime time televisivo. Especulaciones sobre la posible utilización de fondos públicos (Facundo Manes sobre Diego Santilli), amenazas de denuncias judiciales (Elisa Carrió contra Manes), recriminaciones de que alguno se cree «dueño» de JxC (Gerardo Morales sobre Rodríguez Larreta): en las últimas semanas las chicanas entre las figuras de JxC no dieron respiro, siempre con las aspiraciones de cara al 2023 (ya sea a la presidencia o a la gobernación) atizando aún más las tensiones de fondo.

«El problema que tiene Juntos es que abrió demasiado la coalición con vistas a engordarse y enfrentar al peronismo en el 2023 y ahora está pagando las consecuencias. La mayoría apunta a jugarle en contra a Rodríguez Larreta: los peronistas pro Pichetto, los peronistas de la Provincia que se fueron con Manes, los radicales que están más a la ofensiva que nunca, (Ricardo) López Murphy que con su lista en la Ciudad cree que puede sacar la minoría», sostuvo Burdman, quien insiste en que, pese al ruido interno, no se debe olvidar una cosa: «Puede ser que algunos tengan una retórica más dura que la otra, pero en el fondo el plan de gobierno y económico es el mismo con Macri, Larreta, Pichetto o (Patricia) Bullrich».

En una línea similar, Rouvier acusa a la falta de una «unidad de comunicación» la fragmentación de chicanas de las figuras de la oposición. «Pichetto se mete con el tema del estilo porque entiende que la oposición no debe ser moderada porque eso implicaría superponerse con el discurso de centro de Alberto Fernández. Es la diferencia entre blandos y duros, él teme que el blando se indiscrimine con respecto a Alberto. Quiere diferenciarse, una diferenciación que es pasar a la ofensiva: ve que en la encuestas el gobierno no tiene muy buena imagen y entiende que es momento para aprovechar y pegarle a quien está caído», razonó el consultor. En este sentido, las declaraciones de Pichetto sobre lo «imbécil» de la campaña de JxC, lejos de causar escándalo, son compartidas por algunos sectores más duros del PRO, especialmente en el entorno de Patricia Bullrich. «Generaliza un poco, pero es cierto que la línea de lo políticamente correcto es bastante poco representativa de lo que está viviendo la Argentina», opinó un funcionario cercano a Bullrich, aludiendo en parte a la emergencia de posiciones de extrema derecha que amenazan con robarle votos a JxC.

Pese a estas diferenciaciones internas, y la apuesta discursiva por la «moderación» de los equipos de Santilli y Vidal en la campaña, Horacio Rodríguez Larreta no es indiferente a las expresiones reaccionarias y ultra liberales que, como la candidatura de Javier Milei, revelan un reclamo creciente por un endurecimiento de la oposición frente al gobierno nacional. En efecto, en sus últimas apariciones televisivas, el jefe de Gobierno se volcó a un discurso un poco más confrontativo al que acostumbra y así lo reconocen en su propio equipo de campaña. «Llegaron las encuestas», ironizaron, mientras tanto, en el núcleo duro del Pro. 



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