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recuperar la confianza y el ADN protagonista


Todavía en el vestuario del Monumental, Sebastián Battaglia tomó la palabra y reiteró hasta el cansancio que la expulsión de Marcos Rojo en el primer cuarto de hora condicionó su plan. Con las horas, esa idea persiste en el técnico. Pero convive también con el análisis que siempre hace de cada partido. En el triunfo y en la derrota, como la que sufrió Boca ante River en el Superclásico. Y allí afloraron otros ítems para el análisis. ¿Qué dice su carpeta de anotaciones?

Se había hablado con Rojo y el resto de los futbolistas defensivos sobre la atención a tener con el arbitraje. Se percibía en Boca que la actuación de Rapallini iba a tener una lupa grande por todo lo que se había hablado en la semana previa. Y con el antecedente de la Copa Argentina, con una patada de Rojo que se repitió en loop durante los días. Pero aunque en Brandsen 805 insisten en que la roja estuvo mal, todo lo planificado se esfumó en apenas 15 minutos.

Todo Boca se queja ante el árbitro Rapallini. Foto Alejandro PAGNI / AFP

Todo Boca se queja ante el árbitro Rapallini. Foto Alejandro PAGNI / AFP

Ni la búsqueda de Cardona (no como enganche sino como extremo para formar un 4- 3- 3) ni el intento de contener mejor el mediocampo con Diego González y Jorman Campuzano salió. A favor del DT de Boca, nadie sabe qué pudo ocurrir si se mantenían once contra once. Pero al escenario ficticio se lo devoró la realidad.

Battaglia entendió que los cambios debían ser para cortar circuitos de juego del rival, ya en ventaja y con una característica de posesión de la pelota que hizo suya. Ahí falló el técnico, porque no puso en funcionamiento un plan B para buscar un descuento más rápido. Con Zambrano (no entró Lisandro López porque será el único central que tenga a disposición para formar la zaga con Izquierdoz ante Lanús) por Cardona pagó el único capaz de buscar algo de fútbol. Pero sin él se esfumó de la cancha la intención de conectar líneas.

Los cambios que terminaron por solidificar su idea fueron Esteban Rolón y Cristian Medina por Agustín Almendra y el Pulpo González. ¿Por qué no Aaron Molinas? Con Enzo Pérez amonestado, nadie de azul y amarillo fue en la búsqueda de un balance en la cantidad de futbolistas en el campo de juego.

Ni siquiera sostener a Pavón y Orsini significó algo de potencia ofensiva. Incluso se debatió en el cuerpo técnico si no era mejor incluir a Norberto Briasco por un mediocampista, con la indicación de hacer retroceder a los extremos a la mitad de la cancha para luego intentar alguna contra. No se hizo. No salió nada de nada.

El equipo abandona el campo de juego del Monumental. Foto Marcelo Carroll

El equipo abandona el campo de juego del Monumental. Foto Marcelo Carroll

«No hay que pasar la página, hay que tenerla a mano y revisarla, pero pensando ya en lo que se viene porque es muy importante», le confiaron a Clarín desde la intimidad de Boca. De eso se trata. Así como Battaglia fue mesurado en el triunfo ante cada una de sus victorias en este microciclo que lleva, también mantendrá el tono ante la derrota. Pero consciente de que en el retorno del público de Boca a la Bombonera la imagen del equipo deberá ser otra.

Y entonces vuelve a escena el debate sobre los juveniles o experimentados. ¿Es momento de darle pista definitivamente a Molinas para que sea el conductor de Boca? Cardona, esta vez, no tuvo ni tiempo como para sacar conclusiones sobre su partido. Por Luis Advíncula (convocado por su Selección) jugará Marcelo Weigandt y Licha López reemplazará al expulsado Rojo. 

Cardona no tuvo ni tiempo para mostrarse en Núñez. Foto Marcelo Carroll

Cardona no tuvo ni tiempo para mostrarse en Núñez. Foto Marcelo Carroll

Campuzano, Rolón, Medina, González, Almendra y hasta Montes están todos dentro de una órbita constante de prueba y error, pero ninguno termina de afianzarse. Con la baja todavía sensible de Juan Ramírez (en el clásico su ausencia se notó mucho más) a Boca le toca ahora reponerse rápido de un Superclásico en el que retrocedió casilleros desde la confianza pero sobre todo desde la idea de adoptar un ADN mucho más protagonista y competitivo.

Más allá de la expulsión de Rojo, en el cuerpo técnico lo saben. Por eso ahora ante su público, después de tanto tiempo, los objetivos son dos: ganar y volver a mostrarse como un equipo que tenga ambición. 



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