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River y los motivos como para pensar que ahora sí se le puede dar en el torneo local


Después de la tarde emotiva que River vivió el domingo, con el triunfo en el Superclásico, la superioridad futbolística sobre Boca y la vuelta de su gente al Monumental, ya se empieza a palpitar la recta final del campeonato local, el objetivo que este semestre se convirtió en una obsesión ya que es la única competencia que el equipo de Marcelo Gallardo disputa y es el torneo que al Muñeco le falta en la vitrina de su exitoso ciclo.

La última frase que el técnico de River emitió en la conferencia de prensa posterior al duelo con Boca dejó esperanza e ilusión en el público “Millonario”. Gallardo expresó: “Que se hayan ido los hinchas a sus casas con esta alegría es una forma de retribuir tanto amor. Ahora sí somos candidatos a pelear el título. Falta mucho, pero este partido es un gran envión desde lo anímico y lo futbolístico”.

Eso es lo que se siente en River. Que el triunfo Superclásico puede ser el espaldarazo definitivo que le faltaba para encaminarse hacia el gran objetivo de esta última parte del año. Eliminado de la Copa Libertadores y de la Copa Argentina en agosto, River juega exclusivamente la Liga argentina. Y la energía está toda puesta allí. Cuenta con jerarquía individual de sobra en el plantel (con varios jugadores de selección), genera respeto en los rivales y cuando engrana colectivamente, saca diferencia. Son motivos más que suficientes como para que en Núñez sueñen con esa vuelta olímpica que se le niega hace siete años.

River ganó el Superclásico, armó una fiesta en el Monumental ante Boca y es el único puntero

El local se impuso 2-1 con un doblete de Julián Álvarez. Marcos Rojo fue expulsado y descontó Zambrano.


La última vez que River fue campeón de un torneo local fue en 2014. Casualmente, el conjunto de Núñez, de la mano de Ramón Díaz, se encaminó hacia el título tras el triunfo 2-1 en la Bombonera con el gol de cabeza de Ramiro Funes Mori sobre el final del encuentro.

Después, llegó Gallardo y la prioridad fueron las competencias internacionales. Ya en el primer semestre del Muñeco como entrenador de River (en la segunda parte del 2014) se vio esa intención. Cuando tuvo que elegir entre el certamen doméstico, en el que estaba puntero y jugaba contra el escolta, Racing, y la Copa Sudamericana, apuntó todos los cañones al torneo internacional, en el que además había un condimento especial: se enfrentaba con Boca en semifinales. Lo superó y luego le ganó la final a Atlético Nacional de Medellín y fue campeón. En el torneo argentino, perdió con Racing en el Cilindro, donde jugó con nueve suplentes, y terminó subcampeón.

Las otras dos veces en las que River tuvo grandes chances de ser campeón fueron en 2017 y en 2020. En la Superliga 2016/17, corrió de atrás y cuando tuvo asegurada de manera temprana la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores, se metió de lleno en el campeonato. Ganó varios partidos consecutivos, entre ellos a Boca en la Bombonera por 3 a 1 pero en el tramo final se cayó y el campeonato quedó en manos del Xeneize.

El Boca-River de la Superliga 16/17 fue para el Millonario pero el campeonato quedó en manos del Xeneize.

El Boca-River de la Superliga 16/17 fue para el Millonario pero el campeonato quedó en manos del Xeneize.

Y en la de 2020 fue en la que más cerca estuvo. De hecho, llegó puntero a la última fecha, en la que jugó contra Atlético Tucumán de visitante. Pero el empate lo dejó con las manos vacías ya que Boca le ganó a Gimnasia en la Bombonera y le arrebató el título. River sufrió, además, un mal arbitraje: le anularon un gol lícito a Rafael Borré por una posición adelantada (Gabriel Chade fue el línea que levantó la bandera) que no existió y el árbitro Patricio Loustau no cobró un claro penal a Nacho Fernández.

En los siguientes torneos River quedó relegado. En el de 2015 (que se jugó durante año calendario) fue puntero hasta antes de las finales de la Copa Libertadores con Tigres. Tras la obtención internacional, el viaje a Japón para disputar la Suruga Bank (que le ganó a Gamba Osaka), y la cabeza puesta en el Mundial de Clubes, el equipo se desinfló en el torneo local.

Otras caras: en 2015, River le ganó 3 a 0 al Gamba Osaka y se quedó con la Suruga.
Foto: Kyodo News via AP

Otras caras: en 2015, River le ganó 3 a 0 al Gamba Osaka y se quedó con la Suruga.
Foto: Kyodo News via AP

En el del primer semestre de 2016, en el que Lanús fue campeón tras ganarle la final a San Lorenzo, el equipo del Muñeco terminó noveno en su zona, compuesta por 15 equipos. En el de la temporada 17/18, empezó a perder terreno a medida que avanzaba en la Copa Libertadores. Tras el golpe en la semifinal con Lanús, siguió perdiendo muchos puntos en el torneo local y se abocó a ganar la Copa Argentina. En la segunda parte del torneo, se revitalizó tras ganarle la final de la Supercopa Argentina a Boca pero la levantada en el campeonato solo le alcanzó para salir de los últimos puestos y terminar en la octava posición.

En la Superliga siguiente, la 18/19, tuvo un buen arranque muy bueno, que incluyó una victoria a Boca en la Bombonera, pero empezó a retroceder a medida que avanzaba en la Copa Libertadores. Se enfocó, lógicamente, en ganar ese torneo, el que, encima, definió con Boca. Fue una final histórica que duró un mes y culminó con el triunfo de River en Madrid. La “resaca” copera le duró bastante y cuando sintonizó de nuevo, escaló posiciones, pero terminó en el cuarto puesto, a doce puntos del campeón, que fue Racing.

En síntesis, la preponderancia por enfocarse en la competencia internacional, dejar de lado el torneo local y la escasa longitud en algunos momentos del plantel, sumado a lesiones, hicieron que River quedara generalmente relegado de las definiciones por el campeonato.

Ahora, la situación es distinta. Y River va por ese ansiado título que le permita no solo gritar campeón sino también dejar la vitrina del Muñeco completa. 



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