martes, noviembre 30News That Matters

Un tropiezo polémico de Independiente calentó la lucha por la entrada a las copas



La derrota duele por ese gol anulado y porque la Copa Libertadores, esa que luce como ninguno en las vitrinas de Avellaneda, está cada vez más lejos en las posiciones. Independiente jugó mal, cayó en Santiago del Estero y ve recortada sus chances de competir por el trofeo que lo corporizó en Rey. Perdió su tercer partido consecutivo de visitante (Aldosivi y Newell’s antes). Central Córdoba ganó con un grito histórico: no sólo es la primera vez que vence a su adversario rojo; nunca antes le había hecho un gol.

El primer tiempo tuvo una jugada caliente, que modificó el rumbo del partido. Y el responsable fue Iván Núñez, asistente número 2. Porque levantó la bandera y marcó offside de Silvio Romero. El capitán de Independiente había aprovechado el rebote de César Rigamonti, tras un bombazo de Lucas González. Pero el juez de línea se equivocó -habilitaba Jonathan Bay- y los futbolistas visitantes quedaron rojos de bronca. En especial, Julio César Falcioni, quien advirtió el error a través de la tablet de sus colaboradores en el banco.

Ese minuto, 22 del primer tiempo, marcó un antes y un después. Previo a ese gol anulado, Central Córdoba había jugado mejor. Directo, profundo por las bandas con sus laterales, especialmente Gonzalo Bettini, y amenazante Milton Giménez, el equipo santiagueño le había generado tres situaciones a su ilustre rival.

Primero, desbordó Bettini, pero su centro venenoso no encontró a Giménez ni a Bay, que llegaron por el segundo palo. Después, Giménez ensayó una chilena que tapó Sebastián osa. Más tarde, Alejandro Martínez metió un buscapié, arremetió Giménez y no fue gol porque la pelota se perdió cerca del poste derecho del número uno uruguayo.

A partir del grito que el juez de línea le ahogó a Romero por un offside inexistente, Independiente reaccionó. A esa altura, ya habían empezado a conectar Alan Velasco y Andrés Roa, los creativos. Había un buen tándem por izquierda al que se sumaba Gastón Togni, volante devenido a lateral. Falcioni tuvo que desarmar el doble cinco habitual. Con Alan Soñora lesionado, Saltita González se incorporó a la mitad de la cancha y Domingo Blanco pasó a jugar por derecha, casi como un volante interno.

Fueron algunas ráfagas rojas y en el final terminó parejo. Con protestas de Independiente por ese gol que podía haber cambiado el resultado, claro.

En el segundo tiempo, Independiente se replegó y le cedió la iniciativa a Central Córdoba. Probablemente, Falcioni creyó que podía explotar la contra. Pero los santiagueños fueron intensos. Y la primer jugada con peligro en el complemento fue producto de una réplica del conjunto de Rondina. Giménez observó a Sosa adelantado y probó desde la mitad de la cancha. La pelota se fue apenas alta.

La siguiente situación encontró a Central Córdoba arriba en el marcador. Martínez encaró y le ganó el uno contra uno a Togni, levantó la cabeza y lo vio solito a Cristian Vega. El capitán remató de media distancia, con la cara interna del pie derecho, y clavó el bombazo en el arco de Sosa.

A partir de ese momento, Independiente buscó el empate con desesperación. Blanco sacudió con un tiro cruzado y tapó abajo Rigamonti. Los cambios de Falcioni no funcionaron. Braian Martínez, Carlos Benavídez, Jonathan Herrera, los chicos Pozzo -tuvo el 1 a 1 y disparó a las manos del Rigamonti- y Márquez. Los rojos se exponían atrás y no conseguían pesar en el área del arquero local.

Giménez, el más peligroso, casi marca el segundo. Terminó festejando Central Córdoba. E Independiente quejándose del árbitro.



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