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Una vecina de Almirante Brown de 53 años es campeona mundial de Kung Fu 


En diálogo con El Diario Sur, Sandra sostuvo que “más allá de los premios, lo importante es la experiencia”: entre los recientes logros, se encuentran el segundo puesto de Armas y Kata en equipo y, en cuanto a lo individual, ganó en Armas el segundo puesto, en Kumite Ippon el cuarto y en Kata el quinto.

“También logré conocerme a mí misma, conocer mi cuerpo y aprender a calmar mi mente sin dejar de estar alerta”, explicó Sandra y agregó que sus maestros la felicitaron por su “espíritu guerrero”.

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Sandra con las medallas que obtuvo en el mundial de Kung Fu de Nueva Orleans.

Sandra con las medallas que obtuvo en el mundial de Kung Fu de Nueva Orleans.

Sandra siempre vivió en José Mármol. A los 25 años se casó y tuvo que dejar las artes marciales. Sin embargo, luego de haber criado a su hija, a sus 45 años decidió comenzar a darse tiempo para ella y hacer de nuevo Kung Fu.

Cuando era adolescente, practicaba en el Club “El Fogón” (Bartolomé Mitre 2250), y fue ahí mismo donde eligió volver tantos años después: “Las primeras clases me costaron muchísimo, pero me fui dando cuenta de que el cuerpo tiene memoria”.

“Al practicar un arte marcial, uno va desarrollando la mente. Para mí el Kung Fu es una filosofía de vida, de paz interior”, explicó Sandra a El Diario Sur.

La de este año fue la tercera participación de Sandra en el Mundial de USKA. Su preparación incluyó un entrenamiento de cinco a seis días por semana y el acompañamiento de un kinesiólogo, un nutricionista, una psicóloga y un médico clínico. Ahora se retirará de los combates mundialistas para priorizar su integridad física, pero continuará entrenando y compitiendo en las categorías de katas, que no requieren enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

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Sandra retomó el entrenamiento de artes marciales a los 45 años.

Sandra retomó el entrenamiento de artes marciales a los 45 años.

“Hoy en día cuesta mucho que la mujer diga ‘voy a dedicar un tiempo para mí misma’, más a las de mi generación”, sostuvo Sandra y contó que su familia la apoya y acompaña en la decisión de hacer Kung Fu.

Según comentó, su hija le insistió en que comenzara a hacer artes marciales nuevamente: “Siempre me acompañaste mamá, ahora te toca a vos”.

“Quiero decirles a todos, pero especialmente a las chicas de mi edad, que se animen a hacer lo que les gusta, eso que les llena el alma. Siempre hay tiempo para hacer lo que a uno le apasiona, y lo mejor que podemos hacer es salir de la zona de confort, porque la rutina enferma”.





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